Antes de empezar la crónica, tengo que remontarme un año atrás y hacer una breve reseña.

En un día lluvioso, de esos en los que (a cualquier persona “normal”) no apetece salir ni de la cama, cayó el primer domingo del año pasado, domingo 3 de enero. Pero los Buitres no somos gente normal (no tengo claro si eso es bueno o malo), así pues, nos pusimos nuestros trajes de agua y decidimos hacer la que sería la primera ruta del 2016 e ir a Arroyomolinos a comernos unos huevos fritos con jamón.

Ese día será difícil de olvidar para mí, ya que después de acabar la ruta, de camino a casa, tuve la peor caída que he tenido hasta la fecha, y me tuvo unos meses apartado de la moto, debido a la doble fractura de clavícula que me ocasionó.

Por este motivo la primera ruta de este año, cuya finalidad ha sido la misma que la del año anterior, tenía cierto morbo para mí.

¡Comenzamos la primera crónica de este año! ¡I Ruta del huevo frito 2017!

Domingo 8 de enero de 2017. Nido del Buitre, 10:30 a.m.

Ahí estábamos Julio, Poli, Fran y yo, preparados y a la espera de que nuestro capitán de rutas, Felipe, diera el pistoletazo de salida.

En Cáceres hacía un sol espléndido, a pesar del frío propio de la época que hacía.

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Primera hora en el Nido

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Así pues, salíamos de nuestro club house para coger la EX-100 en dirección a Badajoz, hasta llegar al lugar donde haríamos la primera parada de la ruta: La Roca de la Sierra.

En esta ocasión no llovía, pero una niebla que apenas nos dejaba ver nos acompañó  un buen rato y nos dio una de las anécdotas del día,  por culpa de un…mal conductor  y un Felipe con buenos reflejos. Por suerte, la niebla nos abandonó en las inmediaciones de  Puebla de Obando y ya podíamos disfrutar del sol una vez más,  no obstante, el frío persistía.

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Parada en La Roca de la Sierra, café caliente y agradable conversación. Una vez listos y dispuestos para seguir rodando, subimos a lomos de nuestras motos y nos pusimos de nuevo en marcha.

Pasamos por Villar del Rey, Alburquerque y las magníficas vistas de su imponente castillo, San Vicente de Alcántara, Alcorneo y finalmente  llegamos a La Aceña de la Borrega, donde disfrutamos de unos huevos fritos con jamón y chorizo dignos de alabanzas, y de la hospitalidad de los regentes del restaurante “En Cá Milio”. También pudimos disfrutar de la compañía del Sr. Maestro, quien tuvo el detalle de ir a vernos y tomarse un refrigerio con nosotros.

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Una vez comidos  (y bien comidos) bebidos  y calientes (gracias a las chimeneas naturales que tenían por todo el restaurante) y preparados para concluir nuestra primera ruta de este 2017, nos despedimos de nuestro amigo Maestro y volvímos a subirnos en nuestras motos para hacer el tramo final de regreso a Cáceres.  Ya, a las 15:00 horas, no castigaba tanto el intenso frío de la mañana, pero no con ello dejaba de hacerlo.

Eran cerca de las 16:00 horas cuando llegábamos a Cáceres, dando por finalizada la ruta y un día de los buenos, de los que quieres tener más a menudo, y lo más importante…sin incidentes. Algunos seguirían hasta el restaurante Orense para alargar aún más el día, otros nos retiramos a cumplir con nuestras obligaciones familiares, pero de una manera u otra, nos íbamos con el grato sabor de boca que nos había dejado ésta I Ruta del huevo frito que,  por huevos, yo tenía que hacer.

B.L.F.

RULL….

 

 

 

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